Quizá la historia humana más memorable de estas WSOP la protagoniza Kuei Chi Chang, una anciana de 80 años que sabe jugar a poker desde hace muy poco y que ya ha hecho caja en los dos únicos eventos en los que ha participado, ambos de Hold’em Texas Limit. En uno quedó en el puesto 52 de entre 1.068 jugadores, mientras que en el otro fue 42 de 415.
Esta norteamericana de origen asiático empezó a interesarse por el juego al ver por televisión el WPT, interés que se convirtió en pasión después de echar unas partidas online. Desde entonces la anciana no ha hecho nada más que estudiar y perfeccionar su estilo: “El poker me hace sentir joven de nuevo, ya que me permite verme las caras contra todo tipo de gente y formar parte de la vida”. Parece, así pues, que el hecho de jugar hasta 12 horas por día y hacerlo por grandes cantidades de dinero no le estresa demasiado, no…
A la hora de aprender Chang contó con la inestimable ayuda de dos jugadores profesionales: su propia hija JJ Liu y el veterano pro Dan Alspach. Ahora cuando le preguntan sobre su éxito la mujer lo tiene claro: “Mi secreto es muy simple: sólo juego con grandes parejas. Si tengo parejas medias o As-K veo el flop, pero si no ligo me tiro porque no quiero perder mis fichas”.
Curiosamente, en estas mismas WSOP JJ Liu también ha conseguido acabar un par de veces en puestos de cobro, con lo que es muy posible que sea el único caso en la historia en el que madre e hija hacen caja.
Chang nació en China, pero en 1949 emigró a Taiwán tras la llegada de los comunistas al poder. En ese país del sureste asiático vivió hasta hace muy poco tiempo, cuando su marido murió y decidió venirse a vivir a los Estados Unidos junto a su hija. Lo que parecía un final de su vida bastante triste, en un lugar extraño donde apenas puede comunicarse con la gente por cuestión idiomática, se ha convertido en una especie de renacer gracias a un juego llamado “poker”. |
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